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Project summary
Esta investigación analiza las percepciones sobre el consumo de moda juvenil en Lima y las barreras que lo impiden. El estudio tomará como base los discursos esbozados por la moda sostenible como vehículos de significado que proveen a los jóvenes de marcos para entender la sostenibilidad. El interés de este análisis se centrará en conocer la percepción de los jóvenes sobre estos discursos, así como la relación entre sus hábitos de consumo de moda y sus prácticas en torno a la alternativa de la moda sostenible. Para la investigación se ha considerado un diseño metodológico cualitativo que empleará técnicas de entrevistas semiestructuradas
Description
En esta investigación se va a estudiar las percepciones sobre la sostenibilidad, hábitos de consumo de moda y conocimientos, actitudes y prácticas de moda sostenible.
De acuerdo con la ONU, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo. La presión que esta ejerce sobre el uso de materia primas, el uso de agua, las emisiones de carbono a la atmósfera, la problemática entorno a la generación de residuos y la velocidad en los hábitos de consumo (fast fashion), además de la problemática en materia de cumplimiento de derechos humanos en los procesos de producción, generan impactos negativos en el ámbito social, económico y ambiental.
Shirvanimoghaddam (2020) señala que “La alta tasa de crecimiento de la población, la mejora de los ingresos mundiales y los niveles de vida han dado lugar a un aumento constante de la producción y consumo de textiles y fibras en las últimas décadas (https:// fashionunited.com/global-fashion-industry-statistics/). La industria textil es una práctica de alta demanda de recursos naturales y energía incorporada, lo que contribuye a la rápida generación del flujo de desechos posconsumo. Según los informes industriales recientes, cada año se desperdician $400 mil millones en ropa (Drew y Reichart, 2019). Dos tercios de los materiales desechados son fibras artificiales, incluidas fibras naturales que tardan décadas en descomponerse. En el caso de la ropa a base de polímeros, tardará 200 años en descomponerse en el vertedero” (Shirvanimoghaddam 2020).
En el contexto de la responsabilidad social, sostenibilidad y de la crisis climática, el sector de la moda demanda cambios importantes tanto en las dinámicas de producción como en los patrones de consumo.
Para Mihanovich (2021) “el término Fast Fashion se inicia en 1980 con el surgimiento de los shoppings y las grandes cadenas multimarca como ZARA, Mango y H&M, entre otras” e implica ofertar numerosas colecciones en un mismo año, bajar los precios para los consumidores y reducir los costos de producción en la industria textil. En el caso de Latinoamérica, “La moda sostenible ingresa, de manera oportuna, cuando uno de los factores más preocupantes es la monocultura de la moda que origina la uniformación de los mercados e invasión a los países en vías de desarrollo con prendas residuales, de segunda a mano, o prendas basura. (Salcedo, 2014)” citado en Guanoluisa, 2018. El pasado 26 de enero del 2022, BBC News Mundo mostró imágenes impactantes del basurero de ropa usada y de segunda mano en el desierto de Atacama en Chile: “Miles de toneladas de desechos textiles —provenientes en su mayoría de Estados Unidos, Europa o Asia—, terminan aquí, formando enormes montañas de prendas de segunda mano”
Nuestro interés se centra en estudiar el consumo actual de moda en el público juvenil urbano así como las posibilidades y retos del consumo de moda sostenible. La empresa de datos Kantar 2021 nos dice que “comprar ropa es un hábito que caracteriza a los peruanos, 95% de los hogares compraron textiles (jeans, chompas, blusas, ropa interior, entre otros) el año pasado, con una frecuencia de compra de una vez al mes”. Según el Estudio Nacional del Consumidor peruano (2019-2020) Arellano, “el cuidado del planeta aún no es prioridad para los peruanos, no obstante realizan más acciones hacia esa causa” (p. 45). Según Vargas (2020), el consumo de productos se plantea como una pertenencia a un grupo al usar el modelo persona-cosa-persona para ubicarse en un yo grupal. Los productos que te permiten pertenecer a un yo grupal son la ropa, autos, joyas, asistencia a clubes, entre otros.
En las dos últimas décadas han aparecido nuevos términos y glosarios que incluyen nuevos hábitos como consciuos (consciente), comercio justo, prácticas sostenibles en la industria de la confección y distribución. Estos términos se encuentran en diferentes textos académicos, páginas web y eco blogs. Adicionalmente, son difundidos por diversos influencers que buscan atraer la conciencia de los consumidores, informando sobre las marcas que son eco fashion, las prácticas de slow fashion, el consumo de productos de proximidad, el greenwashing, la trazabilidad, entre otros. Siendo un tema de muy reciente interés, los discursos en este sentido son difusos o poco claros, lo cual incide muchas veces en la calidad de los conceptos que los consumidores jóvenes desarrollan.
Si vivimos en la década de la urgencia climática, si el reloj del planeta ya inició el conteo regresivo del tiempo que nos queda para salvar al planeta, el consumidor juvenil en Lima ¿es un consumidor más sensible al cuidado del planeta? ¿Cómo se enfrenta o resiste al fast fashion? ¿o sigue las tendencias en boga del fast fashion? ¿Cuáles son las razones para la desconexión entre discursos y prácticas de consumo juvenil de moda sostenible? ¿Qué barreras identificamos en los jóvenes para el consumo de moda sostenible?.
De acuerdo con la ONU, la industria de la moda es la segunda más contaminante del mundo. La presión que esta ejerce sobre el uso de materia primas, el uso de agua, las emisiones de carbono a la atmósfera, la problemática entorno a la generación de residuos y la velocidad en los hábitos de consumo (fast fashion), además de la problemática en materia de cumplimiento de derechos humanos en los procesos de producción, generan impactos negativos en el ámbito social, económico y ambiental.
Shirvanimoghaddam (2020) señala que “La alta tasa de crecimiento de la población, la mejora de los ingresos mundiales y los niveles de vida han dado lugar a un aumento constante de la producción y consumo de textiles y fibras en las últimas décadas (https:// fashionunited.com/global-fashion-industry-statistics/). La industria textil es una práctica de alta demanda de recursos naturales y energía incorporada, lo que contribuye a la rápida generación del flujo de desechos posconsumo. Según los informes industriales recientes, cada año se desperdician $400 mil millones en ropa (Drew y Reichart, 2019). Dos tercios de los materiales desechados son fibras artificiales, incluidas fibras naturales que tardan décadas en descomponerse. En el caso de la ropa a base de polímeros, tardará 200 años en descomponerse en el vertedero” (Shirvanimoghaddam 2020).
En el contexto de la responsabilidad social, sostenibilidad y de la crisis climática, el sector de la moda demanda cambios importantes tanto en las dinámicas de producción como en los patrones de consumo.
Para Mihanovich (2021) “el término Fast Fashion se inicia en 1980 con el surgimiento de los shoppings y las grandes cadenas multimarca como ZARA, Mango y H&M, entre otras” e implica ofertar numerosas colecciones en un mismo año, bajar los precios para los consumidores y reducir los costos de producción en la industria textil. En el caso de Latinoamérica, “La moda sostenible ingresa, de manera oportuna, cuando uno de los factores más preocupantes es la monocultura de la moda que origina la uniformación de los mercados e invasión a los países en vías de desarrollo con prendas residuales, de segunda a mano, o prendas basura. (Salcedo, 2014)” citado en Guanoluisa, 2018. El pasado 26 de enero del 2022, BBC News Mundo mostró imágenes impactantes del basurero de ropa usada y de segunda mano en el desierto de Atacama en Chile: “Miles de toneladas de desechos textiles —provenientes en su mayoría de Estados Unidos, Europa o Asia—, terminan aquí, formando enormes montañas de prendas de segunda mano”
Nuestro interés se centra en estudiar el consumo actual de moda en el público juvenil urbano así como las posibilidades y retos del consumo de moda sostenible. La empresa de datos Kantar 2021 nos dice que “comprar ropa es un hábito que caracteriza a los peruanos, 95% de los hogares compraron textiles (jeans, chompas, blusas, ropa interior, entre otros) el año pasado, con una frecuencia de compra de una vez al mes”. Según el Estudio Nacional del Consumidor peruano (2019-2020) Arellano, “el cuidado del planeta aún no es prioridad para los peruanos, no obstante realizan más acciones hacia esa causa” (p. 45). Según Vargas (2020), el consumo de productos se plantea como una pertenencia a un grupo al usar el modelo persona-cosa-persona para ubicarse en un yo grupal. Los productos que te permiten pertenecer a un yo grupal son la ropa, autos, joyas, asistencia a clubes, entre otros.
En las dos últimas décadas han aparecido nuevos términos y glosarios que incluyen nuevos hábitos como consciuos (consciente), comercio justo, prácticas sostenibles en la industria de la confección y distribución. Estos términos se encuentran en diferentes textos académicos, páginas web y eco blogs. Adicionalmente, son difundidos por diversos influencers que buscan atraer la conciencia de los consumidores, informando sobre las marcas que son eco fashion, las prácticas de slow fashion, el consumo de productos de proximidad, el greenwashing, la trazabilidad, entre otros. Siendo un tema de muy reciente interés, los discursos en este sentido son difusos o poco claros, lo cual incide muchas veces en la calidad de los conceptos que los consumidores jóvenes desarrollan.
Si vivimos en la década de la urgencia climática, si el reloj del planeta ya inició el conteo regresivo del tiempo que nos queda para salvar al planeta, el consumidor juvenil en Lima ¿es un consumidor más sensible al cuidado del planeta? ¿Cómo se enfrenta o resiste al fast fashion? ¿o sigue las tendencias en boga del fast fashion? ¿Cuáles son las razones para la desconexión entre discursos y prácticas de consumo juvenil de moda sostenible? ¿Qué barreras identificamos en los jóvenes para el consumo de moda sostenible?.
| Acronym | MS |
|---|---|
| Status | Finished |
| Effective start/end date | 1/04/23 → 20/12/23 |
Funding
- Universidad de Lima: PEN30,000.00
UN Sustainable Development Goals
In 2015, UN member states agreed to 17 global Sustainable Development Goals (SDGs) to end poverty, protect the planet and ensure prosperity for all. This project contributes towards the following SDG(s):
-
SDG 8 Decent Work and Economic Growth
-
SDG 12 Responsible Consumption and Production